Bejukotai: A pesar de todo, el pueblo elegido

Por el Rabino Ilan Rubinstein

“Habla a los hijos de Israel y diles: ‘Cuando un hombre haga una promesa del valor de la persona para el Eterno’” (Vaykrá 27:2).

Esta parashá es conocida como la porción de la “Advertencia”, prácticamente la mayoría de ésta habla de las calamidades que devendrán al pueblo de Israel en el largo exilio a raíz de haber abandonado el pacto con D-os, una desgracia se sumará a la otra generando un panorama de desolación y adversidad. Es tan temida esta porción, que existe una costumbre muy antigua de subir a esta porción a una persona muy mayor, que ya no tenga “mucho que perder” en caso que estas maldiciones se hagan realidad en él.

A continuación la Torá trae las leyes de “Arajim”, es decir, “Valores”. Si una persona quisiera donar su propio valor diciendo: “Dono mi valor al Beit Hamikdash” o el valor de otra persona, entonces la Torá estipula un precio según el sexo y la edad y esa suma se entrega al Templo.

Es llamativo que luego de mencionar las terribles desgracias que van a ocurrir al pueblo de Israel, la Torá cambia abruptamente al tema de Arajim. ¿Qué relación hay entre esos infortunios y las leyes de Arajim?

Durante el Holocausto, dondemuchas de lasmaldiciones expresadas en esta parashá se hicieron realidad, los alemanes tenían una sádica costumbre de tomar a los grandes líderes rabínicos y golpearlos hasta la muerte.

El Rebe de Klausemberg experimentó sobre su carne esta brutalidad. Los alemanes lo tomaron, lo arrojaron al piso, lo golpearon, lo patearon y lo pisaron hasta casi dejarlo inconsciente.

El oficial alemán se acercó al Rabino ensangrentado y le gritó:

–Después de todo este sufrimiento ¿Todavía creen que son el Pueblo Elegido?

–Sí –contestó el Rebe sin dudar.

Sorprendidos por la aparente inocencia del Rebe lo presionaron a explicar el por qué.

El Rebe les dijo: –Mientras no soy yo el cruel opresor de víctimas inocentes y mientras yo estoy aquí abajo en la tierra manteniendo inquebrantablemente mi fe en mis valores y principios, puedo todavía levantarmi cabeza con orgullo y decir que somos el Pueblo Elegido

El Rebe de Kotzk explica que luego de leer las temibles maldiciones que menciona la parashá y ver cómo ellas se han hecho realidad en el transcurso de la historia, pudiéramos perder la fe en nuestro valor. Como pueblo nos han perseguido más que a nadie, eso pudiera hacer que perdamos nuestra esperanza y nuestra autoestima.

Para quitarnos estas sospecha, la Torá trae inmediatamente las leyes de Arajim, Valores. Allí nos explica la Torá el valor monetario que debe pagar una persona que donó su valor al Templo. Esto viene a recordarnos que incluso en los momentos más oscuros de nuestra historia, después de haber sobrevivido a los sufrimientos más terribles, nuestro valor a los ojos de D-os nunca cambiará, seguiremos siendo sus hijos predilectos. Como lo garantiza D-os al final de estas advertencias diciendo que no olvidará el pacto con nuestros patriarcas, Abraham, Itzjak yYaakov, por lo cual no exterminará a su pueblo y seguirá vigente su pacto con nosotros.

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